Puentes

Puente de Alcantara.

Tal vez el asiento primitivo de la ciudad de Toledo, sin atribuirle demasiada importancia histórica, estuviese en la orilla del curso fluvial opuesto, conocido como el Cerro del Bu. Este lugar, como uno de los primeros asentamientos humanos, bien pudo ser el antecesor de la ciudad de Toledo. Las primeras excavaciones arqueológicas realizadas en este cerro fueron dirigidas en 1904 por el académico Manuel Castaños y Montijano quien llegó a concluir que se corresponde con un castro ibérico.

Los romanos decidieron configurar la ciudad a la que llamarían Toletum sobre un gran basamento granítico aprovechando como defensa natural el paso del río Tajo, que haciendo las funciones de foso,  posibilitaba el aislamiento de la población frente a un eventual ataque. Esta decisión, les obligaba a la construcción de un nuevo puente, el cual emplazaron de manera muy acertada (debido a sus conocimientos arquitectónicos) en el estrechamiento rocoso del paso del río.

Dicho puente, ya desde esta época, facilitó el paso del Tajo a la ciudad de Toledo siendo un punto de confluencia de dos vías romanas, la más conocida como Vía de la Plata y la de Galiana.

Reedificado por los árabes en el año 997 le llamaron Al-Qantara que significa “El Puente”, que soportó en esta etapa islámica diversos embastes y reparaciones por motivos bélicos, sin olvidar algunos desbordamientos del río con su corriente destructora  (1203-1257), que dejaron una inmensa e importante huella de ruina, y que obligaron a una nueva restauración en 1258 por orden del al rey Alfonso X “El Sabio”.

Se conserva de esta época el torreón interior, el cual tiene forma de  castillete gótico con puerta fortificada y rastrillo para bloquear la entrada, pues no en vano estaba próxima al Alfeicen, el área palaciega y militar de Toledo. En la fachada que mira a la ciudad hay tres inscripciones aludiendo a diversas reparaciones realizadas en distintas épocas.

Paso mucho tiempo y el puente se mantuvo  firme sin agravio alguno hasta finales del siglo XV, en el que se destruyo uno de los arcos laterales, el cual  fue reparado en 1484, según consta en la leyenda que se encuentra grabada en una lapida de piedra blanca y en caracteres góticos.

El torreón exterior se fecha en 1721, bajo el reinado de Felipe V. Su reparación se une a la remodelación de la ciudad hacia el paseo de la Rosa a principios del  XVIII. El  arco levantado sustituyo a un torreón con un angosto paso en codo en su parte inferior, facilitando de este modo el paso de carretas con distintos materiales de los cercanos tejares.

Durante muchos siglos en el Puente de Alcántara, al igual que en el Puente San Martín, la Puerta de Bisagra o La Puerta del Vado, etc., se controlaban todos los productos que entraban y salían de la ciudad, siendo requisito imprescindible pagar las tasas o derechos sobre las mercancías establecidas. Dichos impuestos llegaron a cobrarse hasta mediados del siglo XX.

La llegada del ferrocarril a Toledo en  el año 1858,  supuso un adelanto importante en la comunicación de la ciudad,  en este tiempo el puente de Alcántara podía competir con la puerta de Bisagra en el papel de nueva antesala y salida de la ciudad.

En el siglo XX, ya en un proceso de deterioro importante, se liberó del tráfico rodado y se peatonalizó, ya que durante años soportó el paso de vehículos. Se decidió entonces, desviar el tráfico por el Puente Nuevo, el más cercano al de Alcántara, y construido aguas abajo entre los años 1927 y 1930. Este pontón, fue proyecto del Ingeniero de Caminos Sr. Enríquez. Por su robustez y resistencia fue elegido para que por él cruzasen los históricos “Cantos de Juanelo” en mayo de 1948 hoy emplazados en la entrada del Valle de los Caídos.

                                            

Donde se estrechan las rocas que matizan el paisaje,

fundido en la historia como el acero de tus espadas.

Anclado en tus dos orillas, sin doblegar en el tiempo

con coraza medieval y dominador de tu entorno.

Pasó mucho tiempo,

más de trece siglos.

Milagrosamente permanece intacto.

    

              Felix Muñoz Arroyo

Puente de Alcantara

Puente de Alcántara

Puente de Alcántara

Puente Nuevo y antiguo molino Cervantes

            

Puente de San Martín.

Los Montes de Toledo, situados al Sur de dicha capital fueron vendidos por el Rey Fernando III al Ayuntamiento de esta ciudad en el 1246, adquiriendo potestad absoluta sobre el territorio. Una vez desaparecido el peligro musulmán, y durante algún tiempo, se enviaron colonos a la zona para su repoblación. En esta época, debió de hacerse inherente la necesidad de nuevas y mejores rutas de comunicación de esta comarca con Toledo. Por tanto, debemos pensar, que para acceder a esta ciudad se necesitaría la construcción de un puente que facilitase el paso de los productos propios de estas tierras, como la piedra de granito de Ventas con Peña Aguilera, el mármol de San Pablo de los Montes, el carbón vegetal y el ganado trashumante, que hasta ese momento debían de dar un gran rodeo para poder utilizar el puente de Alcántara.

A escasos metros del Puente de San Martín, aguas abajo, y dejando a un margen su leyenda, todavía se conservan los restos de la entrada al antiguo Puente de Barcas, conocido por los toledanos desde hace siglos como el “Baño de la Cava”,  torreón de estilo mudéjar levantado sobre otros cimientos de épocas mas antiguas. Fue arrastrado por la corriente destructora del río Tajo en una crecida histórica en el año 1203 (esta noticia quedó  plasmada en los anales toledanos, donde se recoge que en aquel año, una inundación del río Tajo ¨Levó la puent¨), quedando totalmente destruido. Sobre las dudas de autoría y fecha de edificación del Puente San Martín, que todavía existen, la hipótesis más convincente bien pudiera ser que la falta del anterior Puente de Barcas propiciase a principios del siglo XIII la construcción del actual Puente de San Martín.

Este pontón, fue testigo de intensas batallas desatadas por Pedro I El cruel y su hermano bastardo  Enrique II en una  guerra fratricida, que asedió a la ciudad en 1368. Las tropas de los Trastamara con el propósito de derrocar a Pedro I, además de sitiar la ciudad, destruyeron el arco principal del viaducto, causando su ruina al quedar este inutilizado. También fue asaltado y casi destruido el torreón defensivo en su orilla izquierda. Después de estos acontecimientos, fue reconstruido en el siglo XIV, por orden del Arzobispo Tenorio y usado como vía de peaje o portazgo para el paso de ganado. No quedó libre de la tendencia medieval y por ello también se le añadieron complementos defensivos para completar su fortificación tales como torres, puertas, almenas y matacanes, quedando como testimonio de esta obra una lápida existente en el torreón de salida.

Una tercera restauración tuvo lugar a finales del siglo XVII durante el reinado de Carlos II, construyendo en lado de la ciudad una nueva puerta y embelleciéndola con el escudo real y el de Toledo. Así mismo, tenemos constancia que durante la época de Carlos III, en el 1760, se llevo a cabo su pavimentación,  quedando como testigo una placa tallada en piedra situada en la barandilla de la derecha.

En 1921, fue declarado monumento artístico nacional. El trafico y las conducciones de agua desde el Torcón, deterioraron cada vez con mayor intensidad los elementos arquitectónicos del puente. Por su pasarela circulaban a diario cientos de coches hasta 1976, año en el que se cerró al tráfico al inaugurarse el Puente de la Cava.

Puente de ley que salvas el río,

 el tiempo no te ha vencido.

Tu fortaleza sin límites cautiva

  y el Tajo se rinde a tus pies.

Ensamblando los fragmentos de tu historia

 se reconoce tu nombre.

Puente de San Martín:

 con tus setecientos años y que poco sabemos de ti.

     

   Felix Muñoz Arroyo

Puente de San Martin

Puente de San Martin

Puente de San Martin

Puente de San Martin

Puente San Martín (nieve)

Puente de San Martín

Puente de San Martín

Puente de San Martín

                                                            

Puente del Ferrocarril Toledo-Bargas.

Con la inauguración de la estación de ferrocarril de  Toledo en 1919, se crea la necesidad de comunicarse con Extremadura, en este sentido en 1926, se aprueba el proyecto del ingeniero José Calabrús Risques donde figuraba el trazado de vía férrea Toledo Bargas, así como los distintos detalles de su construcción, cuyas obras comenzaron en 1927.

Las obras de esta línea que, una vez finalizada uniría Toledo con la estación de Bargas, permanecieron más de cinco años paradas por distintas causas.  En 1938, sumidos en plena guerra civil, este ferrocarril no paso desapercibido para los mandos militares al ser considerado un tren estratégico sobre todo para el transporte de material logístico de carácter militar, quizás por esta razón fue finalizada su construcción por las tropas militares fieles al régimen de la época.

Después de las muchas incidencias que surgieron desde el inicio de su trazado ya en 1939 circulaban por esta línea Toledo-Bargas locomotoras de vapor, las cuales, años mas tarde serian sustituidas por pequeños automotores para el transporte y de pasajeros, en esta pequeña estación de Bargas era posible el enlace con destino a Extremadura.

La construcción de este puente situado a medio camino entre la estación del ferrocarril de Toledo y el barrio de Azucaica no debió estar exenta de dificultad técnica sobre todo porque en esta vega alta el nivel del agua es muy cercano al terreno, lo cual hace vulnerable a estas construcciones ante un desbordamiento del río. Años más tarde  esta circunstancia marcaría el destino de este ferrocarril.

Una crecida devastadora del río Tajo en 1941 se llevo por delante este puente inundando las Vegas altas y bajas a su paso por Toledo,  posteriormente tubo que ser reconstruido para el restablecimiento del tráfico de trenes de la zona. La ligereza de su reconstrucción y la provisionalidad de la misma hicieron que una nueva riada en 1947 volviese a destruir este pontón. Se construyo entonces uno nuevo con más resistencia y solidez a base de hormigón y mampostería en piedra. El puente consta de tres arcos de forma elíptica y otro de medio punto que permanece todavía intacto. En la actualidad todavía existen en la antigua Fábrica de Armas (edificio Sabatini) unas placas metálicas sujetas a los muros exteriores que son indicadoras de  las líneas de inundación y  donde se puede leer: “hasta aquí llego el agua en 1947”.

Los graves daños causados en este ferrocarril  por un nuevo desbordamiento del río Tajo dos años mas tarde fueron posiblemente la consecuencia de la suspensión en el servicio de trenes de esta línea. Pasado el tiempo dio lugar a la desafección de los terrenos en 1972, siendo utilizado desde entonces este trazado como caminos vecinales y otros colindantes donde aun hoy, se practica la actividad agrícola.

Con motivo de los movimientos de tierras que tuvieron lugar durante la construcción de esta vía ferra fue descubierto en la zona de la ¨Alberquilla¨ un mosaico romano de gran valor histórico y arqueológico perteneciente al siglo II de nuestra era, actualmente en propiedad del Museo de Santa Cruz de Toledo.

              Feliz Muñoz Arroyo

Puente de Azucaica

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