Circo Romano

La presencia de los romanos en Hispania esta vinculada en el contexto de La Segunda Guerra Púnica (guerras que enfrentaron a Roma y Cartago por la hegemonía en el mediterráneo occidental). El contundente enfrentamiento entre romanos y cartagineses en la batalla de Iliaca (Alcalá del Río, Sevilla) en el año 206 a.C. que se alzo con la victoria del ejército romano, supuso el fin a la presencia cartaginesa en Hispania y forjó el dominio de Roma sobre el Este y Sur peninsular. En el año 192 a.C. un ejército romano muy numeroso al mando del procónsul Marco Fulvio Nobilior se enfrento en un campo de batalla cercano a Toletum, venciendo a una coalición de carpetanos, vacceos y celtíberos. Posteriormente, la ciudad fue conquistada por Nobilior, a pesar de la ayuda que los Vettones brindaron a sus aliados.

La situación geográfica de la ciudad supuso para los romanos un lugar estratégico dentro de la Meseta meridional, al encontrarse en el cruce de dos vías romanas, la que iba de Emerita a Caesaraugusta y la que desde Laminium alcanzaba Toletum. Durante el siglo I d.C. Toledo se vera impulsado por un impresionante desarrollo constructivo, infraestructuras asombrosas pasaran ha conformar el paisaje. La ciudad se dota de una serie de espacios y edificios monumentales destinados a remarcar la identidad de la urbe, se construyen complejos destinados a usos lúdicos, como las termas, teatro, anfiteatro y el circo romano, que sirve de escenario para la práctica de distintas representaciones (ludi circenses) donde estaban presentes los juegos del circo.

A pesar de haber transcurrido cerca de veinte siglos no resulta extraño que en el presente podamos contemplar en los sótanos de la Delegación de Hacienda, Plaza de Amador de los Ríos y Calle de Nuncio Viejo, restos pertenecientes a canalizaciones y cisternas dedicadas a la reserva de agua para el abastecimiento de las termas romanas, que se encontraban en estos mismos lugares. Estos yacimientos y conjuntos arqueológicos son un pequeño referente de las actividades lúdicas y sobre todo del asombroso complejo hidrográfico que construyeron los romanos en el siglo I d.C.

El circo romano de Toledo se encuentra emplazado a ambos lados de la avenida de Carlos III, una parte importante de este monumento está parcialmente descubierto y se encuentra integrado en el Parque Escolar. Los estudios arqueológicos procedentes de las excavaciones llevadas a cabo en etapas anteriores, han permitido a los técnicos en arqueología datar su construcción en la segunda mitad del siglo I d.C. durante el periodo de la Dinastía Julio-Claudia, terminándose en época Flavia su monumentalización. Así mismo en la campaña de exploración del 1982, se descubrió una necrópolis del siglo IX y varios hornos de origen árabe (ejemplares islámicos de los que existen muy pocos) destinados a la cocción de cerámica. Arquitectónicamente el circo es un rectángulo con uno de sus extremos corto y redondeado. Se distinguen dos partes bien diferenciadas: la arena o explanada, por donde corrían los carros, dividida longitudinalmente en dos partes iguales por un muro central de poca altura llamado Spina ornamentado con elementos arquitectónicos y decorativos, y la cávea donde se sentaban los asistentes, con una amplitud de aforo mayor de 13.000 espectadores y que ocupaba tres lados del rectángulo. En el otro extremo se hallaban las cárceres, zona de donde salían los carros para la competición.

Contrario a lo que usualmente se piensa, los romanos no organizaban espectáculos de lucha de gladiadores en los circos, sino que utilizaban otro tipo de instalaciones como los anfiteatros, más propios para la lucha cuerpo a cuerpo y con animales. El fin primordial del circo romano era acoger los juegos más antiguos, los ludi circenses que tienen su origen en la religión y son heredados por los romanos de la cultura griega. En este recinto eran habituales las carreras de carros arrastrados por caballos, cuando su tiro lo hacían dos corceles se denominaban bigas, de tres trigas y de cuatro cuadrigas, Los romanos también tenían sus ídolos que surgían en estos espectáculos de cara al público: los aurigas. Ellos eran los conductores de los carros destinados al espectáculo. Existían cuatro facciones o equipos cada uno se distinguía con un color los más antiguos eran el rojo y el blanco posteriormente se les unirían el azul y el verde. Los aurigas debían de llevar las riendas de sus caballos atadas a la cintura y no les estaba permitido abandonar el carro durante la carrera. Disponían de un cuchillo para utilizar en caso de que el carro volcase, pudiendo cortar así las riendas para no ser arrastrados.

Felix Muñoz Arroyo

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Una respuesta to “Circo Romano”

  1. conii Says:

    Buena XD

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