Catedral y Ayuntamiento

  • La Catedral

En el espacio que ocupa hoy la catedral de Santa María de Toledo se ubicaba anteriormente una iglesia que fue consagrada por Recaredo en el año 587, permaneciendo en este lugar cerca de tres siglos.

Durante la invasión árabe  fue convertida en una mezquita musulmana conocida como la Gran Mezquita. Una vez reconquistada la ciudad en 1085, Alfonso VI decidió ceder a la comunidad árabe dicha mezquita para sus ceremonias religiosas.

Aprovechando uno de los viajes del Rey a la ciudad de León, los responsables del gobierno en esos momentos (la Reina Constanza y el arzobispo Bernard de Sedirac) quebrantaron la decisión de Alfonso VI, arrebatando así la mezquita a los árabes y volviendo a bendecirla como iglesia católica.

Tras perder la batalla de las Navas de Tolosa en 1212, los almohades se vieron obligados a replegarse hacia el Sur. El por entonces Rey Alfonso VIII, tomó en consideración con su arzobispo consejero Ximénez de Rada la construcción de una catedral  para conmemorar esta victoria.

Una vez afianzado en el trono en 1224, Fernando III “El Santo” se trasladó a Toledo, desde donde inició distintas campañas contra los árabes que ocupaban Andalucía. Estos acontecimientos crearon en la ciudad imperial un clima de ausencia bélica y un momento propicio para la construcción de una catedral.

Todo ello hace que en 1226 comiencen las obras sobre los cimientos de la mezquita mayor, por orden del ya citado arzobispo Ximénez de Rada.

En 1493, cuando se dio por finalizada su construcción, se apreciaba una catedral con una mezcla significativa de estilos arquitectónicos, donde prevalecía el gótico en su conjunto, rozando la perfección en sus girolas.

Siempre se ha considerado la autoría de la traza de esta catedral al arquitecto Petrus Petri, fallecido en 1291.  Tal como nos muestra el grabado sobre su lápida (ubicada en la sacristía de la capilla de los Doctores) donde consta que fue él quien construyó el templo.

A mediados del siglo XX, el obispo de Ciudad Real llevó a cabo una investigación en la que se descubrieron documentos (uno de ellos fechado en 1227) que contenían el nombre de un maestro Martín como constructor de la catedral.

A este templo religioso también le tocó vivir la época del renacimiento, que suponía un modelo de arte más perfeccionista exportado de las escuelas de Roma y Florencia, y que algunos maestros como Alonso de Berruguete, Felipe de Borgoña y Francisco Villalpando supieron plasmar con gusto en distintas obras de arte que hoy se encuentran decorando su interior.

A los pies de la catedral deberían aparecer dos torres iguales, pero con el tiempo sólo quedó terminada una, de noventa metros, obra de Hannequin de Bruselas (siglo XV). La otra no llegó a construirse posiblemente por la inestabilidad del suelo pero su cúpula es obra de Jorge Manuel Theotocopuli y cubre lo que en la actualidad es la Capilla Mozárabe.

En 1755 se instaló la “Campana Gorda”, izando sus diecisiete toneladas de peso mediante cuerdas y poleas movidas por unos cien marineros que vinieron desde Cartagena. Se resquebrajó al primer toque, así que cambiaron posteriormente el badajo original por otro más pequeño. En la actualidad, la catedral de Toledo cuenta con el conjunto de campanas más pesado y de mayor tamaño de todas las Catedrales de España.

Son muchas las obras de orfebrería y joyería que guarda la catedral en su interior, entre las que destacan la custodia de Enrique de Arfe y otras de interés artístico como el claustro (siglos XIV-XV),  la Puerta del Reloj (que luce cuajada de figuras en sus tres arquivoltas, tímpano y parteluz), las tres portadas de la fachada principal (Puerta del Perdón, de la Torre y del Escribano) y la Puerta de los Leones, en cuyas esculturas trabajaron Hannequin y Egas Cueman (siglo XV).

Felix Muñoz Arroyo

Catedral de Toledo

Vista de la Catedral

Vista de la Catedral

Vista de la Catedral de Toledo

Catedral de Toledo

Catedral de Toledo

Catedral de Toledo]

Catedral de Toledo

Catedral de Toledo

Catedral de Toledo

Vista Catedral

                                         

                       La Custodia

 

      

  • El Ayuntamiento

En el siglo XVI, Toledo contaba con tres plazas, tres epicentros de la vida social y comercial de sus ciudadanos. La plaza de Zocodover, en la que tenían lugar los actos sociales y festivos, la plaza Mayor (a espaldas de la Catedral), zona de mercado municipal, y la plaza del Ayuntamiento, como centro del poder municipal y religioso, que ha mantenido su nombre a pesar de tener edificios religiosos tan importantes en su entorno, tales como la Catedral.

Si sabemos que en esta época también existían dos corrientes diferentes de poder el Municipal y el Eclesiástico, no debió ser una causalidad que dicho Ayuntamiento se construyese en esta plaza junto a la Catedral y el Palacio Arzobispal.

En este admirable edificio, hoy Consistorio de la ciudad de Toledo, podemos encontrar muy diferentes factores estilísticos, donde a partir de una traza de Juan de Herrera, se detecta la intervención de Vergara el Mozo y Jorge Manuel Theotocópuli, sin olvidar el añadido de las torres efectuado por Teodoro Ardemans en la segunda mitad del siglo XVII.

Parece que, durante algún tiempo, existió la dificultad de saber quien fue el autor de la traza de este edificio, ya que el proyecto primitivo sufrió bastantes alteraciones por la lentitud con que se llevaron a cabo las obras. Solventaron esta duda los distintos estudios realizados por algunos historiadores, que atribuyeron su autoría al arquitecto Juan de Herrera, el cual inició su construcción, en 1575, sobre un edificio mudéjar. Al ser nombrado arquitecto Real, trazador principal, matemático e ingeniero de las obras de la Corona, Juan de Herrera abandonaría la ciudad de Toledo, es entonces cuando los trabajos de la construcción del Ayuntamiento pasan a manos de Nicolás de Vergara el Mozo, el cual respeto el proyecto original de obra.

Más tarde es el arquitecto Jorge Manuel Theotocopuli el que introduciría algunos cambios en la traza, sobre todo en la tercera planta.

Entre los años 1690 y 1703 se acometió una remodelación en este edificio que se cen­traría fundamentalmente en las torres, plantas interiores, y la escalera, siguiendo el proyecto presentado por Teodoro Ardemans.

En la sala capitular de la planta baja, se destacan unos azulejos de cerámica de Talavera de gran belleza fabricados en siglo XVIII y que recubren el zócalo. También podemos observar en este mismo piso una parte de  la fachada  mudéjar que se identifica con la del antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Paz que fue descubierto en 1980.

Accediendo por el zaguán a la escalera, que contiene detalles barrocos,  se puede subir a la segunda planta,  donde se encuentra ubicada la otra sala capitular, cuya forma en abovedada. Contiene pinturas al fresco en su techumbre (obra de José Jiménez, por entonces pintor de la Catedral) y, a los pies, un pequeño oratorio barroco rematado con cúpula y con una imagen de la Inmaculada Concepción de finales del siglo XVII, obra de Ignacio Alonso.

Felix Muñoz Arroyo

  

Puerte de entrada

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